Dos casos mexicanos que rebasan a Alcàsser, serie española de Netflix

Fernando Franco

En medio de la tragedia, el pueblo se sintió engañado

El Caso Alcàsser o Alcácer, serie documental española que Netflix estrenó en junio de 2019 y que actualmente se mantiene como una de las más vistas, sigue generando escozor debido a las trágicas situaciones sobre las que versa: el asesinato de tres niñas y la cobertura mediática que se desplegó en torno al crimen.

La serie, dirigida por Elías León Siminiani y producida por Ramón Campos, cumple el papel de denuncia -que todo buen documental debe preservar- al exhibir los errores (procesales, periciales y judiciales) en los que incurrieron las autoridades que investigaron el crimen ocurrido en 1992 y el papel de los medios de comunicación que cubrieron el suceso.

Qué fue El Caso Alcàsser

La primera serie documental de Netflix en España retrata la violencia con la que fueron vejadas y asesinadas tres niñas de entre 14 y 15 años en Alcácer, un municipio de Valencia, y la posterior forma en que los medios de comunicación, principalmente Antena 3, Telecinco y el desaparecido Canal Nou, abordaron el caso, centrándose más en el morbo, “amarillismo” y especulaciones que en evidencias científicas y pruebas contundentes.

La forma en que periodistas como Nieves Herrero (conductora del programa De tú a tú, de Antena 3 –en el siguiente video) y Pepe Navarro (conductor del programa Esta noche cruzamos el Mississippi, de Telecinco) cubrieron los eventos posteriores al asesinato de las niñas, por ejemplo, con transmisiones en vivo en donde entrevistaban a familiares de las víctimas con lágrimas pidiendo matar a los presuntos culpables o donde los instaban a ‘abrazar’ fotografías de las niñas, generó críticas de quienes observaron en ello uno de los episodios más lamentables en la historia del periodismo.

Términos como ‘circo mediático’ y ‘telebasura’ cobraron impulso en la primera década de los 90 en España y en una sociedad global que empezaba a saber qué pasaba en otras partes del orbe, paradójicamente, gracias a los medios masivos de información como la televisión.

Monchito, el niño fantasma del terremoto de 1985

Mientras en Europa gran parte de la sociedad seguía, con cierto morbo, lo referente al caso de las niñas asesinadas, (asociado en los medios, inclusive, a la venta de videos snuff), en México aún se recordaba a ‘Monchito’, el niño que, supuestamente, murió atrapado en un edificio del Centro Histórico del entonces Distrito Federal tras el sismo de 1985.

“Cualquier parecido es mera coincidencia”, diría la voz popular… Lo cierto es que en 1985, siete años antes de que aconteciera el crimen de Alcácer, en México miles de familias vestían de luto después de un terremoto que, además de revitalizar el sentido de solidaridad ciudadana en el país, mostró el lado tétrico de los medios nacionales de comunicación, ese que volteó a ver el morbo y la muerte y que coadyuvó a generar la historia de Monchito, un niño que nunca existió, “víctima” de la tragedia.

Monchito fue un invento y los trabajos para rescatarlo “un engaño”, confesaría pasada la tormenta Adolfo Gómez Ibarra, quien en 1985 laboraba como director de las misiones de rescate, a un joven Carlos Monsiváis quien ejercía, en plena tragedia, sus pininos en el periodismo.

El ‘circo mediático’ se hizo presente en 1985 ante una sociedad descompuesta y ansiosa de buenas noticias. La historia de Monchito fue aprovechada por medios de comunicación que basaron su cobertura en especulaciones y rumores más que en comprobaciones. “Monchito es la esperanza”, parecían gritar los titulares de aquella época.

El diario español El País, quien realizó la cobertura del rescate día y noche, narraba en una de sus notas: “En la madrugada del domingo (9 de octubre) los equipos pesados dejaron de trabajar y abandonaron la zona. Voluntarios y vecinos ocuparon inmediatamente los escombros y proseguían con picos, palas y una indomable esperanza las tareas del rescate”.

En aulas dedicadas a la enseñanza del periodismo en México y en diversas partes del orbe, las coberturas periodísticas realizadas en Alcácer y en la CDMX con el Monchito, aún salen a relucir como ejemplos de “lo que no se debe hacer”.

Las especulaciones en el caso Monchito ganaron terreno a los peritajes y pruebas físicas que arrojaban datos contrarios a lo que se creía y reportaban los medios: que un niño saldría vivo de los escombros.

Al final no hubo cuerpo. Monchito no fue rescatado, todo había sido un rumor esparcido como reguero de pólvora…. La esperanza se vendió como una nota periodística más.

Otro terremoto… y otro invento, ahora con Frida

En pleno Siglo XXI, los términos ‘Telebasura’ y ‘circo mediático’ siguen vigentes entre una sociedad que, si bien está harta de la falta de credibilidad en los medios de comunicación, sigue apegada a ellos.

En México, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 vino a recordar el caso Alcácer (o Alcàsser, como en la serie) en el sentido de que la tragedia vende… y vende bien.

Aquella fecha, el Colegio Rébsamen en la Ciudad de México colapsó; en él se tomaban clases como cualquier día. El saldo fue de 26 muertos, entre ellos 19 niños y niñas. Una tragedia, se sabría después, provocada por la mala construcción de la escuela, que también servía como vivienda de la directora y en la cual sobresalía un lujoso y pesado jacuzzi ubicado en la planta alta.

Ante la magnitud del evento y emulando a lo acontecido en Alcàsser, los medios, prestos a utilizar las tecnologías propias del nuevo siglo, realizaron coberturas de los hechos desde sus celulares realizando entrevistas a diestra y siniestra y transmitiendo en vivo.

No se distinguió en la cobertura a deudos, familiares, testigos, rescatistas y hasta mandos militares. Todos fueron entrevistados y todos tenían una versión distinta que dar.

En el Rébsamen murieron 19 menores. Los medios de comunicación, sorprendentemente o siguiendo, quizá, una tradición, centraron su atención en una niña, quien, supuestamente, pedía ayuda desde los escombros.

Como serie de Netflix y Alcácer

El hashtag #FridaSofía (supuesto nombre de la menor) se viralizó y se mantuvo en los primeros trending topics. La mayoría de los medios hablaban de ella dejando de lado lo que acontecía en otras partes de la Ciudad de México, que también habían quedado dañadas y omitiendo información referente a las demás víctimas y su llamado de auxilio y justicia.

Televisa, en voz de su conductora Danielle Dithurbide, realizó una cobertura similar a la que en los 80 realizó Nieves Herrero en Alcácer, con paneles en donde se discutía sobre la tragedia de Frida (no del terremoto), en donde incluso las lágrimas salían a relucir.

Afuera no había evidencia alguna de que una niña siguiera atrapada, con vida, bajo el Colegio Rébsamen… No había familiares ni registros. De nueva cuenta el morbo y la especulación le ganaron a la comprobación, a los hechos tangibles.

Caso Alcácer, la serie de Netflix, México y los medios de comunicación

En Alcácer, como lo narra la serie de Netflix, la cobertura posterior al asesinato de las tres niñas generó una audiencia nunca vista en España, (el programa De tú a tú consiguió un 31.9% de cuota de pantalla y seis millones de espectadores, detalla el sitio ABC.es).

En la Ciudad de México, los likes parecieron acallar la verdad y, entre el 20 y 23 de septiembre, las menciones en redes sociales en torno a Frida Sofía superaron las 150 mil, según El Pulso de la Red de El Heraldo de México.

Un dato que llama la atención es que 40% de las menciones fueron negativas, pues los usuarios se sintieron “engañados” por los medios de comunicación. Además, los mismos asociaron el “engaño” con otros casos con coberturas mediáticas similares como el de Paulette, Monchito y “El Chupacabras”.

Más que un error, en 2017, México vivió lo que España en 1992: uno de los episodios más oscuros en el ejercicio del periodismo.

En el Rébsamen, los titulares rezaban que Frida era la esperanza, los rescatistas, motivados por lo que se leía en redes sociales, más que en pruebas fehacientes, laboraban horas extras.

Mientras tanto, en Alcácer los medios ponían nombres a los asesinos, hacían de jueces y ayudaban a crear una Asociación Civil de apoyo a víctimas, que al final terminó siendo un fraude.

A su vez, en la Ciudad de México, donde 19 niños fueron víctimas de un cúmulo de irregularidades gubernamentales, arquitectónicas y humanas, la justicia pareció llegar con la entrega de la directora del colegio Mónica García Villegas y la captura del director de obra Juan Mario Velarde Gámez.

En Alcácer, donde tres niñas fueron víctimas del odio y la locura descarnada de al menos tres hombres, sólo uno de ellos permanece encarcelado.

Mientras tanto, aunque los casos no se han resuelto del todo, los medios parecen haberlos olvidado.

Apuntes sobre El Caso Alcàsser

  • La serie de Netflix sobre Alcácer consta de cinco capítulos
  • Cada uno de los episodios dura entre 52 y 66 minutos

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