Coyote se adueña de la Cineteca Nacional este jueves 1 de octubre a las 19:00 horas en una función que cuenta con la presencia del director Dave Green. Esta proyección especial conmemora la épica resistencia de un equipo creativo que defendió su obra frente a los recortes corporativos de Hollywood.
Convirtiendo un proyecto destinado al olvido en un triunfo cultural indiscutible que resuena con fuerza inusitada en las salas de cine mexicano. La expectación en torno al evento ha desbordado todas las previsiones logísticas de los administradores del recinto cultural.
Registrando filas kilométricas y agotando digitalmente los accesos en cuestión de minutos con boletos de $70 general y $50 estudiantes. Un fenómeno sociológico que demuestra cómo la complicidad entre el público y los creadores puede subvertir las lógicas mercantiles más frías de la industria cinematográfica contemporánea. Elevando la odisea jurídica y creativa de Wile E. Coyote a la categoría de manifiesto político en defensa del arte y del humor visual sin censura previa.
Del archivo de la incertidumbre al altar de la pantalla grande
Durante la charla magistral posterior a los créditos programada para las 21:00 horas en la sala 1, Dave Green compartirá los detalles íntimos de aquel proceso de postproducción en la cuerda floja. Revelando anécdotas inéditas sobre la batalla legal y moral que libraron para rescatar los pietajes originales de las bóvedas de Warner.
Los asistentes podrán adentrarse en la trastienda de una dirección artística que combinó con maestría la animación clásica con entornos tridimensionales. Rindiendo un homenaje lúdico y profundo a la tradición animada sin perder el filo satírico y la ternura existencial del personaje principal.
Con esta escala triunfal en la Cineteca Nacional ubicada en Av. México Coyoacán 389, la cinta consolida su estatus de culto transnacional mientras abre la puerta a futuras proyecciones extendidas y debates académicos sobre el futuro de la propiedad intelectual en la era digital. El público mexicano demuestra una vez más su pulso crítico por celebrar aquellas historias que deciden cruzar el desierto del absurdo.

