Carolina deja de escuchar a los muertos en Mis Muertos Tristes porque su capacidad era temporal y provenía del agua del tanque donde murió Julie. Cuando las autoridades vacían el depósito y reemplazan el agua, el efecto comienza a desaparecer y Carolina pierde el don que había adquirido.
Advertencia: Esta nota contiene spoilers de Mis Muertos Tristes, miniserie de Netflix.
Carolina, interpretada por Dolores Fonzi, es hija de Ema y uno de los personajes que sirven para explicar las reglas sobrenaturales de Mis Muertos Tristes.
Mientras Ema puede ver muertos desde mucho antes de los acontecimientos mostrados en la miniserie, Carolina no posee originalmente esa capacidad.
Todo cambia después de lo ocurrido con Julie en el tanque de agua de Piedrabuena.
¿Por qué Carolina empieza a escuchar a los muertos?
Julie, sobrina de Ema, comparte con ella la posibilidad de comunicarse con las presencias.
Después de escapar del lugar donde había sido internada, Julie entra al tanque de agua de Piedrabuena y muere. Su cuerpo permanece en el depósito que abastece al barrio.
A partir de entonces, las personas expuestas al agua comienzan a escuchar muertos.
Entre ellas está Carolina.
La descripción oficial del segundo episodio adelanta ese cambio al señalar que Carolina adquiere una “curiosa habilidad” mientras la torre de agua comienza a adquirir importancia dentro de la historia.
¿A quién escucha Carolina en Mis Muertos Tristes?
Una de las primeras presencias que Carolina consigue escuchar es Susana, su abuela fallecida y madre de Ema.
Posteriormente, la nueva capacidad le permite enfrentarse a una pérdida mucho más personal: Facundo, una persona importante de su pasado cuya voz quería volver a escuchar.
Carolina llega incluso a pedirle ayuda a Ema para encontrarlo.
La experiencia resulta particularmente importante porque le permite comprender lo que su madre había vivido durante años. Ema había tratado de explicarle que no podía convocar a los muertos cuando quisiera, pues las presencias aparecían bajo sus propias reglas.
Cuando Carolina adquiere temporalmente el mismo don, descubre que escuchar a los muertos tampoco significa tener control sobre ellos.
¿Por qué Carolina pierde el poder?
La diferencia entre Carolina y Ema está en el origen de su capacidad.
Ema posee su sensibilidad hacia los muertos independientemente del tanque.
Carolina, en cambio, comienza a escuchar las voces después de consumir el agua afectada por la presencia de Julie.
Cuando las autoridades descubren lo ocurrido, el depósito es vaciado y el agua comienza a ser sustituida.
Conforme desaparece esa agua del sistema, también se desvanece el fenómeno sobrenatural entre buena parte de los habitantes.
Carolina deja progresivamente de escuchar las voces hasta perder esa capacidad.
¿Cómo sabemos que Carolina ya no puede escuchar muertos?
La confirmación aparece hacia el final.
En las escenas familiares, Carolina nuevamente depende de Ema para saber qué dicen las presencias, entre ellas Susana y Julie.
Es decir, puede encontrarse en el mismo espacio en el que su madre observa a los muertos, pero ya no logra comunicarse directamente con ellos.
Eso demuestra que Carolina nunca desarrolló permanentemente el mismo don de Ema.
Su capacidad fue consecuencia del fenómeno provocado por Julie.
¿Por qué Ema no pierde el don?
Porque Ema nunca necesitó beber el agua para ver a los muertos.
Desde antes de la llegada de Julie y del incidente en Piedrabuena ya convivía con presencias, entre ellas la de su propia madre.
El agua simplemente permite que otras personas experimenten temporalmente algo parecido.
Una vez eliminado ese vehículo, Carolina vuelve a su condición original, mientras Ema continúa comunicándose normalmente con los muertos.
Esta diferencia sirve además para confirmar que lo ocurrido en Piedrabuena no crea ni destruye el mundo de las presencias. Los muertos continúan ahí aunque buena parte de los vivos ya no pueda escucharlos.
¿Qué significa que Carolina pierda la capacidad?
La importancia de la experiencia de Carolina no consiste en conservar el don, sino en haber vivido por un periodo lo mismo que su madre.
Durante años podía cuestionar, rechazar o simplemente no comprender la forma en que Ema convivía con los muertos. Después de escuchar personalmente sus voces, ya no puede volver a pensar que aquello era únicamente una historia de su madre.
Por eso, aunque Carolina pierde el poder, no regresa exactamente al punto en el que comenzó la serie.
Ahora sabe que los muertos existen, entiende mejor la carga de Ema y también comprende que poder escucharlos no significa necesariamente poder solucionar aquello que dejaron pendiente.
El final de Mis Muertos Tristes utiliza así a Carolina para reforzar una de las ideas centrales de la miniserie: dejar de escuchar a los muertos no significa que el pasado haya desaparecido.
